El camino de Santiago


Creo que todavía tenía veinte añitos cuando mi gran amigo Manuel me habló sobre este camino como la aventura más maravillosa que él había vivido , AVENTURA! Esa  palabra despierta en mí una extraña energía  y me impulsa a  partir en busca de los extraños misterios que guarda dentro de ella.

Pero desafortunadamente la aventura tendría que ser pospuesta durante largos años. Una serie de inconvenientes mundanos, vamos a llamar  así al maravilloso trabajo estable que me tenía atada a la pata de una silla con ruedas y a la siempre dulce palabra mágica, Hipoteca, solamente el deletreo de esta palabra produce en mí una desazón que es inversamente proporcional a la reacción que puedo sufrir con la palabra Aventura. Solo que Hipoteca es bastante más devastadora. Si hay un vocablo  que en el mundo de los Miedos  pueda considerarse demoledora, es ésta. Durante años estuve sometida a este acojonante nombre, provocando dentro de mí una lucha interna que un día se manifestó con ataques de ansiedad y pánico.
Pero, si realmente quieres que algo cambie en tu vida, el Universo, o lo que narices haya por ahí, ayuda a conseguirlo. En este caso el Universo me ayudó causando un ERE en la empresa donde trabajaba y abocándome sí o sí al vertiginoso mundo del parado. Lo que para la mayoría de mis compañeros era un disgusto de aúpa y más en estos momentos que estamos viviendo en España, para mí supuso la oportunidad de poder reconstruir mi vida, a mi manera, no a la manera que los demás, muy amablemente, habían diseñado para mí.
Así que ya tenía la herramienta imprescindible para hacer realidad uno de mis deseos en mi Bucket list. LIBERTAD. También tenía un hándicap, ahora no disponía de un dinero estable, y recordemos la palabra demoledora, HIPOTECA.
Entraron en juego los  “señores “de los que hablo en otro post y que se encargaron de sembrar en mí una cosecha entera de ideas negras, los Miedos. Estaba sola en esto, había intentado convencer a la desesperada a varias personas para que me acompañaran sin conseguirlo, ésta inseguridad  hizo que retrasase varios meses la  decisión de largarme.  Temores tales como: Estar sola todo el camino y que en 40 días no hablase absolutamente con nadie, que me comiera una jauría de lobos al perderme por la noche en los montes de León y no encontraran de mí nada más que mis botas,( joder cuantas pelis de terror he visto…),  que me robasen todo el dinero en el albergue o en el camino y no pudiese llamar a casa porque claro, como nadie me iba a hablar, nadie me echaría una mano,( madre mía , demasiado tiempo en la ciudad) … ,  otra vez perderme por el bosque al no encontrar las flechas amarillas que me indican como llegar a los pueblos,  morirme de un ataque al corazón por el cansancio extremo! ( Si, esto también lo llegué a pensar...)  y unos cuantos más … a éstos , tendría que unir los temores de los externos...
 

Después de unas cuantas lecturas inspiradoras y fortalecedoras tales como “El bolígrafo de gel verde “, Quien se ha llevado mi queso,  o páginas como un cambio de aires, mis sueños fueron más fuertes que mis miedos y una buena mañana de marzo decidí ponerle fecha de comienzo a esta andanza, pasase lo que pasase. Me sentía como Bilbo, el pequeño hobbit que decide unirse a los enanos en su aventura. Y quizás porque me gusta tanto este libro , encontrar la similitud con este personaje me animó más en esta andanza. 
Estaba a punto de vivir , como él, una de las aventuras más maravillosas de mi vida. 


1 comentario:

  1. Ester,me senti no teu no lugar com os medos as incertezas,também numa busca desesperada por companhia para este caminho encantado,enfim com tantas pessoas pelo caminho te dando força e energia,me senti a pessoa mais forte e segura,magia de Santiago no campo estrelado.

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